El pasado 16 de Enero el equipo de @ctgenaesplugues se desplazó a Barcelona para poder acudir a una formación sobre la corriente del CHEMSEX.

¿No sabes qué es? Aquí te dejamos un par de datos para que conozcas estas prácticas de riesgo que se practican a nivel mundial, y que ahora se encuentran muy candentes en ciudades como Madrid, Valencia o Barcelona.

Entonces, ¿qué es el chemsex?

Según los expertos se considera que es el ‘’Consumo intencional de drogas (sustancias) para tener sexo durante un largo periodo de tiempo (desde horas hasta varios días) entre hombres gais, bisexuales y otros hombres que tienen sexo con hombres (HSH). Algunos términos que se utilizan coloquialmente para este tipo de encuentros serían: sesión, chill, morbo, vicio o guarreo’’.

Esta combinación pude ser muy peligrosa, ya que como tod@s sabéis, las drogas ejercen sus efectos en receptores cerebrales a través de mecanismos químicos. Pero sus efectos y riesgos están condicionados en gran medida por nuestra personalidad, nuestras experiencias, expectativas, intereses, creencias e incluso nuestro estado anímico.  Conviene pararse a pensar un rato sobre estos aspectos y plantearnos con sinceridad si dicha relación entre sexualidad y el uso de  drogas es la que se debe tener o si el precio a pagar por dicho combo es demasiado elevado.

Con respecto a las drogas, nuestra sociedad presenta niveles de tolerancia social muy elevados hacia algunas sustancias (alcohol, tabaco, café y algunos fármacos) mientras que el consumo de otras sustancias puede resultar un verdadero tabú. Para otras culturas, el tabú se centra en el alcohol (muchos países musulmanes).

El uso terapéutico de psicodélicos o determinadas plantas ha sido muy variable a lo largo de la Historia. La clasificación de drogas en legales e ilegales se explica por motivos económicos, políticos y, sobre todo, de índole moral, pero no en criterios basados en Ciencia o en Salud Pública.

A lo largo del siglo XX y en la mayoría de las sociedades occidentales estos tabús se han ido superando paulatinamente, más en el caso de la sexualidad que en el de las drogas. El divorcio, las relaciones sexuales antes del matrimonio, el derecho al placer en la sexualidad en las mujeres, la despatologización de la homosexualidad…se han ido aceptando, todo y que aún quede un largo camino por recorrer.

Con respecto a las drogas el uso recreativo de algunas sustancias ha crecido y se ha popularizado en algunos sectores de la sociedad, pero para la mayoría la imagen de las drogas sigue vinculada al “fantasma de la heroína y del perfil de adicto que está tirado en la calle”.

Nuestras creencias y experiencias sobre el uso de las drogas y el sexo están condicionadas por todo esto. Dependiendo del tipo de sociedad en el que hemos crecido el reconocimiento de nuestra propia sexualidad y de los consumos de drogas puede ser muy diferente. Para algunas personas salir del armario puede no suponer ninguna dificultad mientras que para otras es simplemente imposible por aspectos familiares, sociales y/o culturales. Las experiencias de nuestro entorno social también influyen nuestros conocimientos, creencias y expectativas hacia el consumo de drogas.

La combinación de ambos elementos (drogas y sexualidad) puede causar problemas en personas que tengan conflictos interiores graves con los tabús y prejuicios asociados, a la vez que para aquellos que dar el paso y liberarse puede arrasar con toda su estructura.

EN estas fiestas se usan sustancias que pueden resultar tres veces más adictivas que el uso de la heroína. Esto produce que su consumo continuo pueda ocasionar dependencia mucho más rápido que las drogas convencionales, poniendo a la persona en una tesitura complicada a nivel de salud. El alto número de encuentros sexuales durante estas quedadas puede ocasionar que las personas acaben olvidando el uso de protección y que puedan contraer enfermedades como el VIH.

¿Qué perfil recurre a este tipo de quedadas? No hay una estadística concreta ya que es algo muy novedosos en nuestra sociedad. Lo que si sabemos es que mucha de la gente que recurre a estos sitios de forma recurrente muchas veces se siente sola y se desplaza a este tipo de ambientes para poder sentirse acompañado, no juzgado y muchas veces desinhibido; huyendo así de la continua contención que sufren en silencio.

Algunas personas tienen dificultades para aceptar que su sexualidad es diferente a la “predominante”. Utilizar sustancias para desinhibirse y poderse permitir comportamientos que no podrían tener sobrios puede causar problemas de frustración, autoaceptación y autoestima, así como desarrollar patrones de consumo problemáticos.

Hablar con otros sobre estos temas puede ser muy complicado y avergonzante, sobre todo si tienen sistemas de creencias/valores diferentes a los nuestros. Y plantearse ir a un profesional para poder hablar sin ningún tipo de tapujo y que te ayude en el proceso de la aceptación no se llega ni a considerar, todo y que llegado a cierto punto puede ser imprescindible, ya que drogas y sexo son temas que pueden afectar directamente a nuestra salud.

Los prejuicios hacia las drogas y la sexualidad dificultan reconocer los problemas. Lo verdaderamente importante es una reflexión personal sobre el grado de satisfacción que nos produce nuestra conducta y nuestros hábitos, si lo positivo es mayor que lo negativo, si verdaderamente percibimos que llevamos el control y si lo que hacemos nos permite vivir la vida de la forma en la que la queremos vivir.

Se trata de pensar sobre los pros y los contras que pueden llevarte a practicar este tipo de conductas. Es posible que no tengas nada que cambiar, o que puedas cambiar algunas cosas por ti mismo si crees que lo necesitas. También podría suceder que necesites cambiar cosas pero no lo consigas. En ese caso podría existir un problema. A veces los problemas se solucionan por uno mismo, con el tiempo o con la ayuda de gente cercana. En otras ocasiones puede ser conveniente e incluso necesario el consejo o apoyo de un profesional.

Recuerda: el trabajo de los profesionales sanitarios es diagnosticar, tratar y proporcionar información objetiva respetando el libre derecho del desarrollo de la personalidad. Los juicios de valor, actitudes paternalistas, opiniones sobre estilos de vida están siempre fuera de lugar. Cada vez más profesionales son conscientes de esto, aunque existen excepciones. Si alguna vez te encuentras en una situación incómoda en este sentido, hazlo saber, para poder reconducir la ayuda.

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